¿Voy a poder pagar mis deudas a corto plazo?

Si gestionas una empresa puede que hayas degustado el amargo sabor de tener dinero pero no poder pagar. Contar con dinero en efectivo no siempre es sinónimo de tener recursos disponibles para hacer frente a los pagos comprometidos con nuestros proveedores y acreedores.

El análisis de liquidez nos permite conocer con exactitud la capacidad que tiene nuestra empresa para hacer frente a sus exigibles en un periodo de un año, para poder así anticiparnos a problemas que pueden surgir cuando no se le presta atención.

Para entender mejor este concepto financiero, vamos a servirnos de dos empresas, “X” e “Y”, con los siguientes balances a una fecha determinada:

VEAMOS UN CASO PRÁCTICO

¿Cuál de las dos empresas presenta una mejor posición en cuanto a liquidez a corto plazo? ¿Tal vez ”Y”, puesto que tiene más dinero disponible que “X” en caja y bancos?

Un ejercicio muy simple que nos ayuda a responder a esta cuestión es la simple relación de activo y pasivo circulante de la empresa, entendiendo por:

  • activo corriente, la suma de todos los bienes y derechos de cobro propiedad de la empresa, susceptibles de convertirse en efectivo en menos de un año (clientes, deudores, caja, existencias).
  • pasivo corriente, el formado por lo que la empresa va a tener que pagar en un plazo inferior a un año (proveedores, deuda financiera, otros acreedores.

Así, mediante el ratio entre ambos conceptos, podremos determinar de forma fácil, cómo es la liquidez de la empresa:

Liquidez = Activo Corriente / Pasivo Corriente

Una relación superior a uno, será indicador de que nuestro activo corriente, es superior al pasivo corriente, y que por tanto, contamos con una buena estructura financiera.

Siguiendo con el ejemplo de nuestras empresas “X”e “Y”, los ratios de liquidez

Liquidez X = 3.000+2.000+1.000/ 3.000+1.000 = 1,2
Liquidez Y = 1.000+2.000+3.000/ 4.000+3.000 = 0,9

Vemos de esta forma que “X” está mejor preparada para atender a corto plazo al pago de sus proveedores y acreedores que “Y”, a pesar de que esta última posee más dinero en efectivo.

La empresa “Y”, para atender al pago de sus proveedores y acreedores, tendrá que tomar medidas como por ejemplo la venta de parte de su inmovilizado, refinanciar deuda de corto a largo plazo, podría llegar a tener que solicitar nuevas aportaciones de los socios.

En el caso de valores menores a uno, será necesario analizar más en detalle la política de gestión del circulante de la empresa para evitar tener problemas de liquidez que impidan hacernos cargo de nuestros pagos comprometidos.

Lo que sí ayudaría a la gestión de la liquidez de ambas empresas, algo que por lo tanto recomendamos, es una buena gestión de sus cobros. Como ya hemos comentado en anteriores entradas, siempre es mejor tener el dinero en caja disponible para ser utilizado para lo que se necesite en cada momento, que tenerlo inmovilizado en cuentas a cobrar de clientes. Para ello, en Besepa encontraréis un buen aliado.