Cómo optimizar los cobros de tu empresa gracias al Big Data

A estas alturas hablar del potencial del big data resulta demasiado obvio. Gobiernos, organizaciones y empresas lo utilizan desde hace algún tiempo para conocer y predecir nuestro comportamiento, movimientos, aficiones, gustos… Los datos, junto a su posterior análisis, son en este mundo digitalizado un recurso económico de primer nivel: oro puro, como se suele decir.

Pero más allá de saber con qué frecuencia visitamos tal centro comercial, donde viajas o qué música te gusta, los datos son muy útiles para obtener información minuciosa de los procesos de la empresa y tomar decisiones estratégicas para cualquier negocio.

En Besepa sabemos la importancia que tiene para cualquier tipo de negocio el cobro. Por eso estamos potenciando el análisis de datos de todo el proceso. De esta manera, nuestros clientes pueden saber en qué parte es posible mejorarlo y optimizarlo para que el cash flow fluya como es debido.

Y es que muchas veces las empresas hacen una gran inversión en áreas como ventas y se olvidan de que al final del todo está el cobro. ¿De qué vale vender si después no se cobra?

En el equipo de Besepa no nos conformamos con ayudar a las empresas a cobrar sus recibos de manera más eficiente, lo que hacemos minimizando los errores, las devoluciones y el tiempo de gestión; si no que también aportamos valor adicional a nuestros clientes facilitándoles información valiosa que les sirva para hacer crecer su negocio.

Aunque se trate de nuestros primeros pasos en big data, son ya suficientes como para comprobar lo que puede significar para una empresa que emite recibos de forma recurrente (compañías de luz, gas, seguros, etc.),un análisis pormenorizado de las devoluciones.

Observar los recibos enviados y cobrados en un periodo de tiempo en lugar de cada remesa de manera individual, nos permite saber si la gestión de los cobros en la empresa está siendo la correcta. Podemos comprobar, por ejemplo, cuáles son los tipos de errores que impiden cobrarlos, o cuál de ellos es el que más daño está haciendo a la tesorería de la empresa. Esta información nos permite establecer las prioridades a la hora de solventar los problemas.

Incluso a tenor de lo que nos dicen las estadísticas de los días en los que se producen las devoluciones, podemos saber qué días son los peores para realizar cargos y así intentar evitarlos. Por ejemplo, si el día 2 de cada mes se produce el 20% de las devoluciones, igual sería mejor pasarlo al 3.

También sabremos qué productos son los que más devoluciones tienen y prestar atención a aquel donde más se den o más importe supongan. Así, en el caso de una compañía de seguros, comprobaremos si es el de hogar, el de coches, el de vida el que más problemas está dando, y en función de ello definir planes de actuación personalizados para cada segmento.

Incluso los datos nos permiten hacer una localización geográfica de la procedencia de esos errores. Así, si un alto porcentaje de las devoluciones proceden de, por ejemplo, Bilbao, es posible que esa delegación concreta no esté recogiendo el mandato SEPA adecuadamente, o, afinando aún más, si es un problema de una entidad bancaria concreta.

Así pues, podemos ver que analizar los datos de nuestros cobros nos puede dar una mejor visión sobre lo que ocurre con nuestro negocio, y más aún, las repercusiones que ello tiene en nuestra caja. El big data nos indica con precisión en donde tenemos que actuar para que ese dinero que antes “se perdía” por el camino encuentre más fácilmente las cuentas de la empresa.