Nuevos cambios en SEPA obligan a las empresas a adaptarse

Se avecinan nuevos cambios en la normativa SEPA que traerán importantes consecuencias para las empresas. El European Payments Council (EPC), órgano que promueve la integración del sistema de pagos europeo, ha ordenado su entrada en vigor a partir del próximo 21 de noviembre.

Las variaciones se producen cuando las empresas españolas apuran aún el periodo de transición en su esfuerzo por adaptarse al grueso de la regulación que desde junio de 2014 a febrero de 2016 ha introducido el EPC con el objetivo de armonizar y simplificar los pagos y cobros entre los países de la Unión Europea y su entorno.

Según las estimaciones de Besepa, el 40% de las pymes españolas no ha incorporado la nueva normativa SEPA a sus sistemas de pago, por lo que las próximas modificaciones dificultarán la adaptación de las empresas más rezagadas, que se exponen a problemas tanto en el retraso tanto en el pago a proveedores como en el propio cobro de recibos procedentes de otros países.

La nueva versión SEPA reduce los plazos en los cobros. Si en la actualidad el banco de la empresa debía notificar al banco del cliente el cobro de un adeudo o de una remesa con cinco días hábiles bancarios de antelación a la fecha de cargo, a partir de ahora podrá hacerse solo un día antes.

Para ello, el EPC ha previsto la eliminación de uno de los tres esquemas SEPA (conjunto de reglas y especificaciones técnicas que debe seguir un pago o un cobro) existentes hasta el momento: el COR1. Por su parte, el esquema CORE, que hasta ahora exigía entre 5 y 3 días de antelación para notificar al banco, reduce el plazo hasta un día, asimilando esta cualidad del COR1. CORE, junto al B2B (solo aplicable para las transacciones entre empresas y profesionales) permanecerán como únicos esquemas.

Estos cambios son positivos, pero, por su magnitud, adoptarlos va requerir otro gran esfuerzo para las empresas. El mayor trastorno reside en que esta armonización suprime el esquema COR1, que era el más utilizado, y además sus atributos pasan a integrarse en CORE, que cambia totalmente. Las empresas que no se adapten bien a estas variaciones no van a poder aprovecharse de todas las ventajas en sus cobros.

El mandato se simplifica

Otra modificación que llega en noviembre es la que afecta al ciclo de vida del mandato, la autorización de un cliente para domiciliar recibos en su cuenta. El EPC simplifica la mecánica de este trámite obligatorio, pues ya no será necesario diferenciar entre primer adeudo y los siguientes (recurrentes).

Hasta ahora en los mandatos había que distinguir si se trataba del primer recibo, si uno sucesivo o si era el último de una serie (por ejemplo, en un préstamo hipotecario, la primera cuota, las siguientes y la final). Estas especificaciones o “tipos de secuencias” ya no están contempladas para los esquemas CORE y B2B. Por tanto, el EPC responde favorablemente a la demanda de mayor simplicidad por parte de las empresas.

Es importante recordar que estos no serán los únicos cambios que afecten a la zona SEPA, sino que van a ser una tónica habitual para seguir avanzando en el sistema de pagos común hasta que se consiga la completa integración. Por ello, el equipo de expertos de Besepa aconseja a las empresas mantenerse actualizadas sin la necesidad de tener que hacer un esfuerzo extra cada vez que se introduzcan modificaciones. Pues si la empresa está al día, reducirá el riesgo de errores en sus cobros que puedan perjudicar su situación financiera, evitando así riesgos y costes innecesarios.

Podéis acceder aquí a nuestro Dossier informativo sobre los cambios SEPA

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